¿Sabías que la histamina no solo está relacionada con alergias, sino también con enfermedad o autoinmune como hipotiroidismo de Hashimoto, el lupus, la esclerosis múltiple o la artritis reumatoide?
En este artículo te explico, paso a paso, como la histamina y unas células llamadas mastocitos pueden influir en el desarrollo y evolución de estas enfermedades. Y sobre todo, cómo entenderlo para ayudarte a cuidar tu salud de manera más personalizada.
Histamina e Hipotiroidismo autoinmune ¿Qué relación tienen?
El hipotiroidismo autoinmune, también conocido como tiroiditis de Hashimoto, ocurre cuando el sistema inmune ataca por error la glándula tiroides, afectando su funcionamiento.
Varios estudios han demostrado que muchas personas con Hashimoto también tienen problemas y síntomas relacionados con la histamina: urticaria, migrañas, sensibilidad digestiva o fatiga.
Un dato llamativo: las personas con urticaria crónica espontánea (una afección muy relacionada con los mastocitos) tienen entre cinco y siete veces más riesgo de presentar anticuerpos contra la tiroides (anti-TPO).
Además, un estudio experimental mostró que el hipotiroidismo aumenta tanto la cantidad de mastocitos como los niveles de histamina en los tejidos. En otras palabras, la falta de hormona tiroidea puede volver al cuerpo más sensible a la histamina, aumentando síntomas inflamatorios y empeorando el bienestar general.
También se ha propuesto con la intolerancia a la histamina puede ser más común en personas con Hashimoto, debido a alteraciones con concomitantes en la microbiota intestinal o en la actividad de la enzima DAO que metaboliza la histamina en el intestino. En conjunto, el estado inflamatorio autoinmune podría grabar la liberación de histamina, y a su vez, el exceso de histamina puede incrementar la inflamación tiroidea, creando un círculo vicioso.
Controlar los niveles de histamina a menudo forma parte de abordajes integrativo para mejorar síntomas en estos pacientes, aunque la piedra angular sigue siendo el control del autoinmunidad tiroidea.
Histamina y Lupus: inflamación amplificada
El lupus eritematoso sistémico (LES) es una enfermedad autoinmune compleja, que afecta múltiples órganos: piel, riñones, articulaciones, corazón…
Se ha observado que los tejidos dañados por el lupus contienen mayor cantidad de mastocitos activados con los tejidos sanos. Estos mastocitos no solo liberan histamina, sino también enzimas que degradan los tejidos, como las metaloproteinasas (MMPs).
Además, existe evidencia de que la vía de la histamina está involucrada en la susceptibilidad al lupus. Un estudio de genética encontró que ciertas variaciones en el número de copias del gen del receptor H4 de histamina se asociaban con mayor riesgo de lupus eritematoso sistémico. El receptor H4 de histamina se expresa en células inmunitarias (incluyendo linfocitos T y dendríticas) y participa en la quimiotaxis y modulación de respuestas Th1/Th17. Alteraciones en esta vía podrían predisponer a respuestas autoinmunes más intensas. Por tanto, la histamina no solo mediaría síntomas alérgicos, sino que, en lupus, podría amplificar la respuesta autoinmune a través de sus receptores en células inmunes.
En la práctica clínica, algunos pacientes con lupus presentan manifestaciones alérgicas (como urticaria o angioedema) durante la actividad de su enfermedad, lo cual sugiere que la liberación histamina la activación autoinmune pueden ocurrir en paralelo. Aunque el manejo principal del lupus requiere inmunosupresión dirigida (corticoides, biológicos, etc.), el control de síntomas alérgicos con antihistamínicos puede ser útil como terapia adyuvante en algunos pacientes.
Por lo tanto, todo esto sugiere que, en personas con lupus, la histamina podría actuar como un amplificador de la respuesta inmune, empeorando los brotes y contribuyendo los daños de los órganos.
Esclerosis múltiple
La esclerosis múltiple (EM) es una enfermedad autoinmune del sistema nervioso central, en la que el sistema inmune ataca la mielina (una sustancia que recubre los nervios) en el cerebro y la médula espinal.
Los mastocitos están presentes en el sistema nervioso y, cuando se activan aumentan la permeabilidad de la barrera hematoencefálica, liberando histamina, TNF-α, IL-1β y proteasas, permitiendo la entrada de células inflamatorias al SNC. Este mecanismo facilita la formación de las lesiones desmielinizantes características de la esclerosis múltiple. De hecho, se ha documentado que durante brotes de esclerosis múltiple hay mayor desgranulación mastocitaria en el cerebro, asociada a la llegada de neutrófilos y linfocitos al tejido nervioso.
La histamina también puede influir en el equilibrio de respuestas inmunes en esta enfermedad. Por un lado, se ha visto que la histamina liberada crónicamente por mastocitos puede sesgar las respuestas de linfocitos T hacia perfiles Th2 (productores de IL-4) en ciertos contextos. Sin embargo, en la esclerosis múltiple que es predominantemente Th1/Th17, la contribución de la histamina parece ser más pro inflamatoria al reclutar células al sistema nervioso central y promover la activación del linfocitos encefálitogénicos. Un dato interesante es que los niveles de vitamina en líquido cefalorraquídeo de pacientes con esclerosis múltiple se encuentran elevados comparados con sujetos sanos, lo que apoya la idea de una activación mastocitaria/neuro inmune en esta enfermedad.
Además, algunos estudios en animales han encontrado que el uso de antihistamínicos o estabilizadores de mastocitos puede reducir la gravedad de la enfermedad.
Estos hallazgos abren la puerta potenciales enfoques complementarios en esclerosis múltiple donde junto a los inmunomoduladores específicos, podría contemplarse el uso de bloqueadores de histamina o estabilizadores de mastocitos para reducir la inflamación neurogénica.
Si bien aún no existe una terapia estándar en esclerosis múltiple, dirigida a la histamina, la evidencia sugiere que la histamina elevada agrava la neuro inflamación y que su control podría tener un efecto modulador benficioso.
Artritis reumatoide: dolor, histamina y daño articular
La artritis reumatoide es una enfermedad autoinmune crónica que afecta principalmente a las articulaciones sinoviales causando inflamación del revestimiento, dolor y destrucción del cartílago y hueso subyacente.
En las articulaciones inflamadas de personas con artritis reumatoide, se han encontrado grandes cantidades de mastocitos activos en el tejido sinovial. En consecuencia, los mediadores mastocitos como histamina, triptasa y quimasa se encuentran elevados tanto en el líquido sinovial como en la sangre periférica de pacientes con artritis reumatoide activa. Esta liberación persistente de histamina en la articulación contribuye a la vasodilatación y aumento de la permeabilidad vascular, lo que provoca edema (hinchazón) e infiltración adicional de células inmunes. Además, la histamina actúa sobre receptores H1 en terminaciones nerviosas, causando dolor e hipersensibilidad en la articulación inflamada.
Esta histamina no solo causa inflamación, ni dolor, sino que también puede activar a los osteoclastos, células que degradan el hueso.
En modelos animales, bloquear el receptor H4 de la histamina ha reducido significativamente los síntomas de artritis, lo que sugiere que esta vía podría ser una diana terapéutica futura.
Mastocitos e inflamación crónica de bajo grado
Los mastocitos son células centinela del sistema inmunitario innato que al activarse liberan una amplia gama de mediadores inflamatorios preformados (como histamina, heparina, triptasa, quimasa) y citoquinas proinflamatorias así como prostaglandinas y leucotrienos.
Uno de los aspectos más relevantes para entender la conexión entre histamina y autoinmunidad es la inflamación de bajo grado. No es una inflamación aguda como en una infección, sino un estado persistente, silenciosa, que mantiene el cuerpo encendido de forma crónica.
Los mastocitos, cuando están activados de manera continuada, pueden liberar pequeñas cantidades de histamina, suficientes para mantener esa inflamación sin que nos demos cuenta al principio.
Esta activación constante de bajo grado por mastocitos, actúa como una chispa que no se apaga, sosteniendo el autoinmunidad.
Un aspecto integrador interesante es la posible conexión entre factores ambientales/dietéticos y la activación mastocitaria en auto inmunidad. Por ejemplo, ciertas bacterias intestinales o alimentos ricos en histamina, podrían elevar el tono histamínico sistémico, añadiendo combustible a la inflamación de bajo grado. Un artículo reciente postuló que la histamina excesiva de origen intestinal (por disbiosis o déficit en su degradación) puede empeorar enfermedades inflamatorias sistémicas.
Asimismo, el síndrome de activación mastocitaria (MCAS), se ha reportado con mayor frecuencia en pacientes con la enfermedad autoinmune, incluyendo enfermedad, tiroidea, autoinmune y enfermedades del tejido conectivo.
Esto sugiere que en ciertos pacientes, la autoinmunidad y la hiperreactividad mastocitaria coexisten, y ambas necesitan ser abordadas.
Y qué podemos hacer?
Aunque aún falta investigación, algunos abordajes desde la psiconeuroinmunología, pueden ayudar a regular esta interacción:
- Seguir una dieta antiinflamatoria, y en algunos casos bajan histamina.
- Tratar la desviase intestinal, reforzando la barrera mucosa
- Utilizar alimentos ricos en compuestos que estabilizan los mastocitos: quercetina, luteína, omega 3, cúrcuma…
- Evitar el alcohol, alimentos ultra procesados o aquellos que aumenten la liberación de histamina.
- Utilizar suplementación de Naturdao para el contexto que lo requiera y suplementos que estabilizan mastocitos.
- Modular el estrés y la activación crónica del sistema nervioso, simpático.
En resumen, comprender como los mastocitos, la histamina y el sistema inmune interactúan, nos abre la puerta a enfoques más personalizados e integradores para tratar enfermedades autoinmunes como Hashimoto, lupus, esclerosis múltiple o artritis reumatoide.
REFERENCIAS
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